Tasas de Interés

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En lo que llevamos del 2015 hemos observado tasas de interés en disminución, un tipo de cambio estable y niveles de inflación históricamente bajos. Qué podemos esperar para los dos meses restantes y para el 2016?

En lo referente a tasas de interés, hemos escuchado por parte del Ejecutivo una posición de disminución en tasas para los meses siguientes y por parte del Banco Central, acciones de rebajas en la tasa de política monetaria durante todo este año, pasando de 5.25% a 2.25%. A estos factores podemos llamarle institucionales.

A parte de ellos, la situación del créditoha influenciado este nivel de tasas. Esta variable ha tenido un crecimiento por debajo de lo esperado para lo que llevamos del año, provocando una disminución en la demanda por liquidez por parte de los bancos comerciales y otras entidades financieras. Al disminuir esta demanda, quedan como captadores de recursos financieros el Ministerio de Hacienda y el Banco Central únicamente.

Ambas entidades han logrado entonces colocaciones de instrumentos de deuda soberana a tasas de interés cada vez más bajas. Prácticamente a lo largo de la curva hemos tenido una disminución de un 1% y en las últimas subastas han seguido la misma estrategia de ir disminuyendo la tasa ofrecida de poquito a poco.

Además, existe la influencia sobre las tasas de los niveles tan bajos que hemos experimentado en inflación. Al seguir una inflación una tendencia hacia la baja, las tasas de interés nominales se mantienen, en términos reales existe una apreciación.

Pero ¿qué es lo que está pasando para que no se traduzcan éstos movimientos a las tasas de interés activas de los bancos y otras entidades?

De manera muy general, podemos mencionar dos factores de corto plazo. El primero tiene que ver con la incertidumbre fiscal. Aun cuando las tasas de interés estén en niveles atractivos, no hay señales claras de que el Ministerio de Hacienda se pueda hacer cargo de su déficit financiero durante los siguientes años, por lo que cuando tenga necesidad de liquidez pueda presionar las tasas hacia el alza. El segundo se refiere a la operativa de los bancos y otras entidades financieras, existen costos y márgenes de utilidad que no se compensarían hasta que no crezca la demanda por los créditos.

Pareciera entonces uno de esos cuentos en donde no se sabe qué debe ir primero, si un aumento en la demanda o una disminución en precios como shock por el lado de la oferta. Sin embargo, para el 2016, no se prevé que el crédito al sector privado crezca de manera significativa. De hecho, el Banco Central ha proyectado que disminuya en 3.6% con respecto a los niveles del 2015, por lo que no pareciera que vaya a haber competencia por la liquidez dentro del sistema.

Partiendo de esa premisa, de los niveles inflacionarios y de la posibilidad que tiene el Ministerio de Hacienda de negociar a nivel internacional ya sea un préstamo o una colocación directa de bonos, el nivel de tasas de interés no debería tener grandes presiones hacia el alza.

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